Windhoek

12-09-2019 

Después de desayunar toca montar la bici. Miedo me da. La caja tiene un buen agujero y hay partes saliendo de la caja que no se como estará. La abro y saco todo lo de dentro. A priori parece que está bien. El freno delantero lo tengo que ajustar porque subí la tija en España, se tenso la sirga y no lo ajuste allí. Como solo tengo una llave inglesa, tengo que sujetar el tornillo con un alicate. Se me escapa y me quito un trozo de piel del pellizco que me pega. El freno trasero también lo tengo que ajustar aunque no se porqué. Luego lo descubro. La rueda trasera esta descentrada y no se porqué. No es tema de radios porque es como si todo el eje se hubiera desplazado. No consigo arreglarlo. Como no está la rueda torcida espero que no me de problemas. Al final me han perdido un cuerno de la bici. ¡Eso era comodidad! El resto parece que está todo.

El hostel en el que estoy está muy bien. Tiene hasta piscina. Cuando les mando la foto a los amigos me dicen que les he engañado con eso de la bici. Hoy me dedico a vaguear básicamente. Busco una tienda de bicis a ver si tienen cuernos. La tienda es acojonante con marcas muy buenas pero los cuernos que tienen son muy cortos y muy caros. Una cosa curiosa que tiene es que la valla de fuera esta electrificada como muchas casas de por aquí pero esta esta por fuera. Casi apoyo la bici en ella. Y digo yo que algún crío pasa por ahí y es fácil que eche la mano. Al final me voy como he venido. La tienda esta en la calle acacia por si a alguien le vale esta información. 

Windhoek es una ciudad moderna, limpia y ordenada. Todo lo contrario que te esperas encontrar en África. Cerca del hostel hay un gran centro comercial y aprovecho para comer unos trozos de pollo que ya tendré tiempo de probar la comida de aquí. 

Al día siguiente tengo un desayuno muy agradable hablando con Camila, una brasileña muy viajera. Hablamos por mas de una hora de nuestros viajes. Luego me voy a hacer turisteo. Windhoek es un ciudad muy pequeña de 300000 habitantes y desde el hostel se puede ir andando a todas las partes de interés. En primer lugar me voy a visitar el jardín botánico. La entrada es gratis. Allí tengo una muestra de lo que me voy a encontrar en el país. Está todo muy  seco.

A continuación me paso por el museo nacional de Windhoek. El museo tiene cinco plantas y lo mejor es que tiene un ascensor exterior con unas buenas vistas de la ciudad. Las salas son muy pequeñas. Me da a mí que esta ciudad no tiene mucho que ofrecer al turista. Ya me lo insinuó Maya

Me he pasado los dos días buscando una ferretería para comprar una llave por si tengo que desmontar el eje y resulta que enfrente del centro comercial hay una con un cartel de mas de 15 metros. La tenía en mis narices y no la había visto. Allí tienen de todo, hasta bicicletas. Luego me paso por el centro comercial y me compro una braga para la cabeza que se me olvido en Zaragoza y no tengo nada para protegerme del sol. Necesito provisiones para siete días así que voy al super. ¡¡Compro nudels, sopas, medio kilo de macarrones, medio de arroz, salsas, atún, pan, nutella, judías, galletas… no se como voy a meter todo en la bici!! De camino al hostel me doy cuenta de que… ¡¡no tengo mechero!! Menos mal que me ha venido a la cabeza de repente sino me hubiera tenido que dar la vuelta cuando hubiera ido a comer. Me compro dos en una gasolinera que me cae de paso

2 comentarios el “Windhoek

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