DESASTRE DE DÍA. NAMIBIA EN BICICLETA

Madrugo más de lo normal que hay que preparar la bici. A las siete y media en pie. Desayuno tranquilamente y me voy a preparar todo. Me compro dos garrafas de cinco litros. Y empiezan los problemas, que hoy alguien me ha echado mal de ojo. Para llevar el agua delante corté un par de garrafas y con bridas la sujete a la horquilla. Al meter las que he comprado, las cortadas se doblan y me dan en los radios. Tengo que sujetarlas Con unas cuerdas y hacer inventos raros. Pesa todo una barbaridad. No se cómo, pero consigo meter casi todo en las alforjas y la bolsa trasera excepto parte de la comida y la silla. No lo veo claro. Me despido de Camila que se va de Safari fotográfico y sigo con lo mío. A priori parece que ha quedado bien. Salgo a la calle. La prueba de fuego.

Las primeras pedaladas fatal. Las garrafas me desequilibran el manillar y voy de lado a lado. La bicicleta, cada vez que la tengo que mover a mano, se me apodera por el peso. Menos mal que hay poco tráfico porque menudo peligro. El GPS me vuelve un poco loco y uso un recurso antiguo pero seguro: el  método de la brújula de toda vida. La carretera es tranquila y de momento está asfaltada. De repente oigo algo que le pega a la rueda. Tenía unas garrafas plegables de cinco litros un de las cuales se pinchó con una brida al hacer unas pruebas. La otra la he atado con un pulpo pero parece ser que no muy bien. Al rozar con la rueda se ha pinchado. Tres litros de agua menos. Una de las garrafas cortadas me está dando en los radios. Al ir mirándola, no veo unas ramas de un árbol. Menudas espinas tiene el cabrón, que me engancha el brazo y prácticamente me tira al suelo. Me ha dejado buena marca. Sigo adelante y de repente oigo un ruido muy fuerte en la rueda de atrás. Se ha soltado una alforja, no sé cómo. Menos mal que no ha pasado nada porque el destrozó podía haber sido monumental.

El calor aprieta bastante. Pronto pasamos del asfalto a la tierra. Llevo muchísimo peso en la bici, unos 45 kilos, y se clava mucho en la arena. Cada dos por tres me tengo que bajar a empujarla para sacarla de la arena y el peralte es tan fuerte, que en cuanto me despisto me lleva allí. Esto es una paliza y no para de subir. Al final del día he hecho 400 metros de desnivel positivo. Intento no pasarme de beber agua porque no sé si me va a llegar. El sol cada vez está más fuerte y mis fuerzas más menguadas. Me he sobreestimado. No he podido entrenar antes de venir y para ser la primera etapa se me está haciendo muy dura y lo que me queda. De hecho solo me hago treinta km y aun así acabo muy cansado. Y además los ruidos que hace todo. Estoy obsesionado con la rueda trasera por eso de que está descentrada y las garrafas cada vez están más pegadas a los radios. Se para un coche a preguntar que tal y me dan media botella de algo parecido a powerade.

Hoy la etapa iba a ser de 40 kilómetros pero de repente me viene a la cabeza que no he comprado gasolina para el hornillo y sin hornillo no puedo cocinar y si no cocino no como porque casi toda comida es para cocinarla. No puedo seguir porque son siete días que he ser autosuficiente con la comida. Y de todas maneras no me veo para hacer esta ruta. A ver cuando me ponga un poco fuerte si puedo hacer alguna otra por el desierto. En teoría donde iba a dormir hay jirafas, babuinos, ónix, etc.. Me quedaré con las ganas. De momento solo he visto unos babuinos a lo lejos y unos pavos reales. En el momento que ya sé que tengo que volver busco un sitio para acampar me escondo un poco de la carretera.

Creo que ya tengo la solución  a las garrafas. Cuando estoy haciendo un agujero a una se me dobla la navaja y me hace un tajo, yo creo que hasta el hueso.  Justo estaba pensando en lo bien que corta esta navaja. Joder que mal. Con lo aprensivo que soy yo, aunque cosa rara, esta vez no me mareo. Me pongo un punto de aproximación y una gasa. Por lo menos el sistema que he puesto en las garrafas creo que funcionará. Para cenar me como una lata de atún y unos trozos de mortadela. Hago un vuelo con el dron, aunque con el día que llevo digo: ya verás cómo se me pierde. El dedo me duele un poco pero nada grave. Lo puedo mover así que no ha tocado el tendón. Se hace de noche y cuando voy a coger el frontal no está donde debería. No sé si lo he perdido o estará en alguna alforja pero vamos, no me suena. Vaya día. Si lo sé no me levanto de la cama.

5 comentarios el “DESASTRE DE DÍA. NAMIBIA EN BICICLETA

  1. Animo !. Un poeta por acá escribió: “Nunca ha estado mas oscuro que cuando va a amanecer”. Gracias por el relato, le leo desde Costa Rica.

    Me gusta

    • 😅 Si yo reformulo. Fijate que el otro día el Camping tenía…¡¡¡congelador!!! Pequeñas cosas que te hacen feliz 😂

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: