Rumbo a Botswana. Namibia en bicicleta

30-09-2019

Ya hace días que tengo el colchón pinchado. Ya que el hotel donde estoy tiene piscina aprovecho para buscar el pinchazo. Es bastante pequeño pero suficiente para levantarme todos los días con el culo en el suelo. Le pongo un parche de la bici.
Tengo varios problemas con la bici y los voy a intentar solucionar aprovechando que estoy dos días aquí. Resulta que al probar la bici el sillín me basculaba y por mucho que lo apretara seguía haciéndolo. Como me he quedado sin tiempo porque parto al día siguiente, le pongo el de la otra bici que tengo. Las tijas son de diferente diámetro por lo que no entra, así que le cambio la pieza que va a la tija. Pero no es igual que la que llevaba original. No encaja como la otra pero parce que aguanta. Pues no. Me ha costado enterarme porque era poco lo que había basculado. Lo he notado porque acababa todos los días con dolor de los mismísimos y no sabía porque hasta que me fije en el sillín. Esta la punta ligeramente elevada. Por mucho que lo aprieto en cuanto me siento bascula. Solución: dónde va el tornillo que la sujeta es un agujero ranurado así que le pongo una tuerca para que no se desplace en la ranura. ¡Funciona! Menos mal porque me preocupaba ese dolor de hue… 😂

El otro problema es que la rueda trasera no va fina. Es como si hubieran apretado mucho los conos del eje o que le faltara grasa. Y además la cubierta que lleva puesta es de 1,95 y me pega en la horquilla. Le he tenido que recortar algunos tacos. Lo malo es que la que tengo de repuesto de 2,10. O sea que si la otra va justa, la de 2,10 no sé si me valdrá. Igual tengo que desmontar el eje para ajustarlo más pero no me atrevo sin tener rodamientos de repuesto. Me acerco a la tienda de bicis que hay en Windhoek. Compro un par de sirgas de freno y al pedirle grasa y rodamientos me los regala. De momento no voy a tocar la rueda pero por si acaso ya tengo repuestos.

La salida de Windhoek es dura, muy dura. Es subida y con un fuerte aire en contra. Cada vez que veo un cartel de desdoblamiento de carril me caguen to porque eso significa subida fuerte durante rato. Los kilómetros pasan y la carretera sigue igual. Lo peor de todo el tráfico. La otra vez que salí de la ciudad no había casi pero por esta otra carretera es muy intenso. Imagino que será por el aeropuerto. No hay arcenes por lo que cada vez que viene un coche por delante y otro por detrás me tengo que salir de la carretera o arriesgarme a que me atropellen. Y luego hay coches que aunque tengan el otro carril libre me pasan muy cerca. Los más respetuosos son los camioneros, que alguno incluso llega a frenar para esperar que pase el que viene de frente antes de rebasarme. Es muy estresante. Luego la gente pregunta que si no tengo miedo de los animales salvajes. ¡Pues no es mucho más peligroso el trafico!

En un descanso se me ha puesto un lagarto a la vista. Cada vez que pasa una cucaracha a mi lado se acerca a una velocidad asombrosa y se lo arrea. Me quedo flipado con el bicho. Todos los días, a la una de la tarde, alcanzamos los 40 grados por lo que dejo de pedalear y me refugio a la sombra de algún árbol hasta las cuatro que empieza a bajar la temperatura. El agua está tan caliente que casi podría hacer té en ella. Como agradecería un poco de agua fresca. Hasta ahora casi no he visto animales en la ruta por no decir que no he visto más que algún mono. Pronto me encuentro una señal de peligro, facocheros. Los facocheros son una especie de jabalí. Véase a Pumba de la película “el rey león”. Pues no aparece ninguno.

Aquí está todo vallado, y de la valla a la carretera está todo desbrozado, imagino que para ver los animales antes de que se crucen. Pues es una putada porque no hay sitios para esconderse para dormir. Lo que hago es meterme por alguna carretera secundaria sin asfaltar. Allí suele haber algún escondite y si no por lo menos pasa mucha menos gente.
Pinchazo. ¡Desastre! Tengo que llegar a una carretera secundaria, que aún está lejos, y son las cinco y media y a las siete es de noche. Menos mal que llevo una cámara de las que se reparan solas. Solo la tengo que hinchar. Cuando estoy empujándola para salir a la carretera oigo un ruido muy raro. ¡Se me ha perdido un tornillo del portaequipajes! Me fijo mejor y no se ha perdido, se ha partido que es peor. Se me está echando el tiempo encima. Consigo sacarlo y le pongo uno que llevo de repuesto. ¡Ahora a pedalear deprisa!
En el sitio en el que me he metido a dormir hallo huellas de unas garras bastante afilada. Preguntando por Internet me han dicho que es de mono así que me quedo más tranquilo.

El paisaje otra vez se vuelve desierto, bueno más desierto. Hoy sí que veo jabalís. Hay a patadas. Con los coches no se asustan pero en cuanto me ven con la bici salen disparados. Es imposible hacerles una foto bien. También veo varios animales tipo antílopes (no sé lo que son). Ya era hora de ver algo. Vuelvo a pinchar nada más salir de donde estaba durmiendo. La hincho y apañado. Esto de llevar una cámara que se repara sola es una gozada. Me fijo en la rueda y es que ya no lleva tacos. Está muy desgastada. En menos de 1000 kilómetros se la ha comido. Bueno pues tendrá que aguantar un poco más.
Estando a la sombra de un árbol se ha parado un chaval que iba en coche y después de una charrada me ha dado una botella de agua fresca. Me hacía falta porque solo me quedan dos litros. Hoy he podido comprar… ¡Un flas de fresa! ¡Que fresco!

Pensaba pasar dos días en un camping a diez kilómetros de la ciudad de Gobabis pero al ir a pagar me dice que son 275 dólares namibios cuando en Internet había leído que eran 175. Le digo que no y me voy a probar suerte en Gobabis aunque no sé si hay allí para acampar a un precio razonable. Antes de irme les pido si me pueden dar agua. Me dejan llenar la garrafa y ¡sale fresca!

Voy a aprovechar que voy a estar dos días en Gobabis para ver si puedo solucionar lo de la rueda trasera. Dando vueltas por Gobabis me he encontrado con una tienda de bicis. Pensaba que hasta Maun a 650 kilómetros no tendría ninguna. Menuda alegría. Voy a poder comprar otra cubierta de repuesto que no llevar ninguna es un riesgo de quedarse tirado muy grande. Tengo mucha suerte. Tienen una cubierta de 1,95 de ancho. Problema solucionado, por lo menos hasta que se vuelva a desgastar. Ya en el camping me dedico a la bici. Le hago una limpieza a fondo, engraso lo rodamientos, ahora va mucho mejor, y lubrico la cadena y los cambios. ¡Ha quedado como nueva!

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Recordar que tenéis disponible mi libro de “un mochilero en la India” que narra mis peripecias allí por el año 2000 en un país totalmente diferente a cuanto conocía. Todo era sorprendente y todos los días ocurrían cosas que me dejaban con la boca abierta. Si os gustan mis entradas del blog os gustará mi libro. Lo podéis comprar en amazon pinchando abajo y así me ayudáis también en mi viaje

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