Esta tienda me trae de cabeza. Zambia en bicicleta

Cruzando África en bicicleta.

Noviembre 2019.

Hoy  toca camping que llevo cinco días sin ducharme y sobre todo necesito lavar la ropa. Al lado de la tienda tengo una barbacoa, un estante de cemento y una estructura de madera, sin pared, con un techo de paja. Voy a lavar la ropa a un fregadero que tienen al aire libre. Está lleno de pequeños y no tan pequeños habitantes. Varios escarabajos, uno de ellos enorme y una araña me hacen compañía mientras lavo. Está nublado pero a ratos sale el sol con lo que la ropa se me seca enseguida. También aprovecho a cargar todos los aparatos que estaban ya bajo mínimos. Llevo dos baterías externas de 20000 y una placa solar para cargar los aparatos. Realmente la placa no me ha hecho falta hasta el momento pero no me quiero deshacer de ella. Al anochecer estalla la tormenta. Algunos rayos caen realmente cerca. La lluvia es muy intensa. Abro la puerta interna de la tienda y hay un dedo de agua en el suelo. Abro la puerta de fuera y hay agua hasta donde me alcanza el frontal. Esta todo inundado y no tiene pinta de parar de llover. ¡Como suba un poco más el agua se me mete en la tienda! Abro la puertecilla que tengo al otro lado para ver la situación y resulta que el suelo está seco. Ya sé lo que pasa: ¡Estoy haciendo presa con la tienda de campaña! Levanto un poco el culo y el agua pasa al otro lado. ¡Desastre! Al final remite la lluvia antes de que me entre a la tienda. Por la mañana pongo a secar el doble techo por un lado y la tienda por otro y de repente: ¡CRASH! Ya sabía yo que no aguantaría la varilla. La superficie de apoyo era muy pequeña.  Le pongo unos alambres enrollados como hice con la otra y a ver qué tal.

Cuando ir a fregar es toda una aventura
¡¡Inundación!!

Llego a un pueblo relativamente grande. Contra mayor es el sitio donde vive la gente, más guarro está. La basura se acumula en las orillas de la carretera y huele bastante mal, a insalubridad. Hay críos jugando en charcos asquerosos que no sé cómo no cogen alguna enfermedad. Me doy cuenta que llevo una alforja rota. Me ha pasado lo mismo que con la otra, se me ha despegado todo un lateral. No me lo puedo creer, cuando no es una cosa es otra. Estoy muy indignado. La tienda y las alforjas es un material imprescindible para viajar en bici por aquí y no me han aguantado nada. Por el precio que llevan, que no son nada baratas, ya podían durar más. No sé si es que han salido defectuosas o es que hacen las cosas para que no duren. Es una vergüenza. A ver qué hago yo ahora en mitad de África para conseguir sobre todo una tienda que no pese mucho y sea barata que bastante me gasté ya en la que llevo. La alforja la pegaré cuando consiga pegamento a ver si no se ha destrozado del todo.
A partir de aquí  la carretera cambia de malas maneras. El arcén es mucho más pequeño e incluso inexistente. Está llena de agujeros que hay que ir esquivando. Hay mucho tráfico, sobre todo de camiones y se hace mucho más peligrosa. Algunos pasan realmente cerca. Los lados están vallados y las aldeas han desaparecido. Solo hay granjas y alguna empresa china que no sé a qué se dedica. Y kilómetros y kilómetros de valla a ambos lados de la carretera. LA noche se me está echando encima y no consigo encontrar ningún sitio para dormir. Ya hace rato que tendría que haber parado. Al final no me queda otra que, en la entrada de una granja, preguntar si puedo plantar la tienda allí. Solo hay una valla y una caseta para el guarda. Me dicen que no hay problema. Tengo que acabar de montar la tienda con el frontal que ya no veo nada. Y en cuanto termino, adivinar qué. Pues eso el apaño que le hice a la varilla no ha aguantado. La tienda se mantiene en pie aunque un poco deformada y por la parte del culo la varilla atraviesa el doble techo.
Salgo a hablar un rato con el guarda que duerme en la caseta. Cuando se pone a llover un poco me voy a la tienda. Me he dejado la puerta abierta sin darme cuenta y al ir a meterme veo una araña de las que no me gustan un pelo. Paranoia. Venga a revisar todo y a agitar la ropa no se haya metido alguna dentro. Afortunadamente no encuentro nada. Me pongo a leer un libro en el móvil. Al rato algo me salta a la calva. ¡Caspititas! ¡Qué sobresalto! Lo primero que me viene a la cabeza es la araña. Afortunadamente solo es un pequeño grillo con ganas de asustarme.

Me he levantado bastante desanimado. Al final me está afectando esto de que se me rompa todo. Y encima la carretera que es mucho peor. Siguen los kilómetros malos. A ratos me voy por un camino de tierra que va paralelo pero voy mejor por el asfalto aunque sea mucho más peligroso. En un cruce por fin hay una aldea. Me paro a tomarme un Kung fu, que es una bebida energética. A partir de aquí la carreta esta genial. Se nota que han echado el asfalto hace muy poco. Ni siquiera está pintada todavía. De todas maneras poco dura. Enseguida vienen las obras. Desvían al tráfico por un lateral y me tengo que poner un pañuelo en la boca para no respirar la nube de polvo que levantan los camiones. Hay ratos que puedo ir por dentro de las obras, lo cual es un alivio. En una de estas me pego demasiado al lateral, que hace un poco de rampa, y la rueda trasera me patina con el resultado de que me caigo al suelo. Iba despacio así que no ha habido consecuencias y la bici también está bien.
Pensaba que hoy iba a tener problemas para encontrar un sitio para dormir por estar ya cerca de un pueblo grande y la capital pero no, ha sido muy fácil. Hay unas torres de alta tensión y las sigo pradera adentro un rato hasta que encuentro un buen sitio para acampar que no tenga casas alrededor. Los truenos amenazan lluvia y tengo que darme prisa si no me quiero mojar. Monto las varillas, las pongo en la base y a tomar viento. Rota por el apaño que no aguanto ayer, ni hoy, claro. Están empezando a caer gotas y tengo un problema bastante grave. No sé cómo hacer para que se sujete. Tengo un trozo de goma de una cámara vieja que lo corté por si me hacía falta para algo. La enrollo bien fuerte y bien de cinta americana. En un principio parece que aguanta. Viene unas buenas rachas de viento acompañadas de lluvia que se me llevan la tienda volando. Corriendo cojo las piquetas y la intento clavar al suelo. CRASH. Nada, no ha aguantado el invento, pero como ya tengo puesto el doble techo eso hace que se sujete más o menos. La forma es más achaparrada pero me tendré que conformar. A ver si mañana puedo conseguir algo en Lusaka para solucionar esto que sin tienda no puedo seguir el viaje.

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Y os recuerdo que tengo un libro, a la venta en amazon, de uno de mis primeros viajes. se titula un mochilero en la india y esta disponible en tapa blanda y en ebook. ¡Comprándolo me ayudas en mi viaje!

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