¿Me habrán echado mal de ojo? Malawi en bicicleta.

Cruzando África en bicicleta.

Diciembre 2019.

Me he encontrado con unos turistas sudafricanos que menudo vehículo llevan. Ni autocaravana ni furgonetas. El que llevan estos es el bueno. Con eso a cualquier lado. Es una mezcla de autocaravana y camión. Hablando con ellos nos hemos dado cuenta que llevo floja la rueda de atrás y han sacado un compresor y en un momento hinchada. Por supuesto al poco de empezar a hablar con ellos ya tenemos toda la aldea alrededor. Se aburrirán digo yo. A veces me miran asombrados y cuando les digo que voy a Tanzania ni te cuento. Pero digo yo que han tenido que ver a muchos cicloturistas por aquí porque prácticamente todo el mundo que viene a Malawi en bici pasa por las mismas carreteras, la que va paralela al lago. Hay mucha gente por todos lados. Lo bueno de que haya muchas aldeas es que cuando quiero comprar agua fresca enseguida puedo. Lo malo es que es difícil encontrar algún sitio para acampar. Las tiendas tienen bastante poco de comer. Pan, huevos, galletas, tomates y poco más. Esto se traduce en que mi dieta consiste en nodeels con tomate y huevo todos los días. Luego hay puestos que venden patatas fritas y carne que hacen allí mismo. Y eso es todo. Aún no he encontrado ningún súper mercado medianamente grande con variedad de alimentos. Y para los desayunos los bollos fritos. Un chute de colesterol.

Hoy quiero acampara orillas del lago. Miro en las fotos de satélite a ver qué camino puedo coger para ir que no haya ninguna casa cerca. Pruebo con uno hasta que llego a un sitio de maleza impenetrable, por lo menos con la bici. Para fuera otra vez. El segundo que pruebo parece más claro, hasta que llego a un trozo lleno de agua. Como hay un sitio plano decido quédame allí. No me apetece buscar más. Después de tener todo medio desmontado aparecen una mujer y varios niños por el sitio que me ha parecido inundado. Vuelvo a ir a mirar, esta vez sin la bici, y efectivamente se puede pasar sin problema así que recojo todo y me voy hasta la orilla del lago. Un sitio ideal para poner la tienda con unas vistas inmejorables. Como ya os dicho, aquí es imposible estar solo. Enseguida tengo a varios niños alrededor. Cuando estoy dentro de la tienda oigo a un hombre que me llama. Asomo la cabeza a ver que quiere. Después de un rato hablando me pide dinero. Que malo me sabe. A veces viene gente a hablarme y después de un rato me pasa esto. Lo malo es que al final no sé si los que se acercan es porque son amables y les apetece hablar o porque quieren conseguir algo. Que pidan dinero los niños, que muchos no saben ni lo que están diciendo, que solo repiten lo que les han dicho pase, aunque no me agrada pero que adultos que aparentemente no tienen una necesidad lo hagan, me sabe muy mal. Por la noche me despiertan los resplandores de los relámpagos. Hay una tormenta a lo lejos que no tardara en venir. Consigo hacer alguna foto espectacular de los rayos sobre el lago.

Al día siguiente solo me quedan veinte kilómetros hasta llegar al camping en el que voy a descansar dos días. Pongo la tienda a pie de playa y tengo un fregadero, una barbacoa y una toma de luz al lado de la tienda. Para llegar a mi tienda tengo que atravesar un precioso mini bosquecillo de bambú. El lodge tiene forma de castillo con piscina que da a la playa y tumbonas para disfrutar de la vista. Y además de todo eso tiene wifi, cuando viene la electricidad claro. Que como en muchos países de aquí va y viene cuando quiere. Es el primer sitio en todo Malawi que encuentro con wifi gratis. Un paraíso… si no fuera por las puñeteras moscas. ¡Qué pesadilla!

Después de descansar aquí me dirijo a Nkhata bay. El primer sitio que miro allí para dormir segun internet vale entre 3 y 5 dólares. Cuando le pregunto el precio me dice que 10. Le pido que me enseñe las habitaciones y da asquito verlas. Cuando le digo que no entonces empieza a bajar el precio. Ni se cuánto me lo baja porque no le hago caso. Una cosa es que pidan un poco más y tenga que regatear y otra que me intenten estafar. Y menos mal que no me quede aquí. He descubierto uno a orillas del lago que es precioso. Hay buenas vistas, el camping es barato, dejan canoas, tablas de paddelsurf y máscaras de snorkel gratis y el sitio es muy acogedor. Un sitio de cuento de hadas. Me pensaba quedar solo una noche y al final me estoy tres días. Lo único malo que le encuentro es que tiene muchos escalones.
El pueblo está a diez minutos andando. Todos en el camino se paran a hablar conmigo. ¿Cómo te llamas? ¿De dónde eres? Etc… Al final todos quieren lo mismo, venderme cosas. Alguno huele a mariguana que mata que también me la ofrecen. Me compro una cubierta nueva que estoy harto de pinchar y merece la pena por 7 dólares que cuesta el no estar todo el día arreglándolos.

Madrugo para irme pronto de aquí porque hoy la etapa va a ser dura. Solo son 50 kilómetros pero habrá unos 900 metros de desnivel. Me suena el despertador y oigo la lluvia golpear el techo de mi tienda. Retraso la alarma una hora y me vuelvo a dormir. No voy recoger todo lloviendo. A la hora sigue igual. Me resigno a pasar otro día más aquí. Según el tiempo va a llover todo el día. Pues se equivoca. A las nueve para. Empiezo a recoger todo. Me voy a por la bici y ¡oh, sorpresa! Esta pinchada. Y digo sorpresa porque ayer le cambie la cubierta y arregle el pinchazo que tenía. Pues nada a arreglarlo otra vez. Al ir a desmontar la cubierta veo un radio roto. Esta vez es del lado contrario a los piñones y como llevo repuesto se lo cambio. Al final entre unas cosas y otras hasta las once no salgo de aquí. Al poco tengo que para a poner la rueda un poco descentrada para que no me roce con la horquilla. Al hacerlo me encuentro otro radio roto esta vez en el lado de los piñones. Este no lo puedo cambiar así que más vale que aguante. Tengo una sensación rara con la rueda de atrás como si algo no fuera bien pero por mucho que la reviso no le veo nada raro. En fin, si le pasa algo ya reventara cuando sea. Me tiene más que harto esta rueda… bueno la bici en general. A los cinco minutos de arrancar oigo un golpe y al girarme veo una alforja en mitad de la carretera. ¿Cómo se me ha podido caer? La habré metido mal. Hoy es uno de estos días que tengo la sensación que más valía no haberme levantado de la cama.
La primera subida es fuerte así sin calentar ni nada. Tengo que subir los 130 metros que baje para llegar hasta aquí. La carretera está bonita con las montañas de fondo y todo muy verde. Hay pendientes muy empinadas que me ponen a prueba. En una me bajo a empujar que casi no puedo mover el desarrollo. Me dirijo a Mzuzu que es la tercera ciudad más grande de Malawi. Por lo que he leído tiene 130000 habitantes pero en el extrarradio viven más de 1,7 millones de personas. Solo me quedan 30 kilómetros para llegar pero todavía me queda casi todo el desnivel y se me ha hecho tarde con todo lo que me ha pasado. Como no sé si me va a dar tiempo a llegar y no me quiero que me pille la noche en el extrarradio, me paro a dormir en el primer sitio bueno que encuentro. Una iglesia a 30 kilómetros de Mzuzu.

Menos mal que paré ayer. ¡Que cuestas! En algunas soy incapaz de mover el desarrollo y me tengo que bajar a empujar. Y aun así me cuesta. Me encuentro bastante cansado posiblemente por una mala alimentación y me supone un gran esfuerzo mover la bici. Los ratos que se asoma el sol entre las nubes son asfixiantes. La humedad es tremenda y llevo una sudada que puedo escurrir la camiseta. Como compensación el paisaje es precioso y en las múltiples paradas que hago puedo deleitarme en su contemplación. Las montañas llenas de vegetación se suceden a medida que las voy atravesando. Por aquí hay menos gente que en los alrededores del lago. En una de las paradas a comprar bebida, la mujer mayor que atiende la tienda me saca una caja para que me siente y otra para que apoye el móvil. El plástico que he quitado del batido lo tengo encima de la caja para tirarlo luego en alguna papelera. Pues viene la mujer, lo coge y lo tira a la calle, en la puerta de su tienda. En muchos países es una pena lo sucios que están porque la gente no está concienciada.
Voy a Macondo camp en Mzuzu. Tengo dos opciones para llegar. Opto por ir a través de un parque de conservación de vida salvaje. Espero que me dejen pasar con la bici y no me tenga que dar la vuelta. Sobre todo porque no hago más que bajar. Por supuesto es camino y tengo que ir con cuidado que llevo un radio de menos en la rueda trasera. Ha merecido la pena pues es muy bonito el pedalear bajo la sombra de los arboles con la compañía de los monos.
En Macondo me espera una grata sorpresa. Resulta que la dueña también ha viajado en bici y a los cicloturistas nos deja acampar gratis. Le comento que me estaré aquí dos días porque necesito reparar la bici y hacer otras gestiones.
-Mañana es navidad y estará todo cerrado.
Puff, pues voy a tener que ir hoy a hacer todo. No me apetece nada pues estoy cansado y hasta el centro de la ciudad hay 100 metros de desnivel y 5 kilómetros pero no me queda otro remedio. Yo pensaba que aquí no celebraban la navidad. Al mirar la bici me doy cuenta que se me han roto dos radios más. En unos quince países que llevo de cicloturista en mi vida, jamás se me había roto un radio y ahora en una semana es un no parar. ¡A ver si alguien me ha echado mal de ojo!

De camino al centro me encuentro con un mecánico de bicis. Se les reconoce pronto porque tienen un trapo extendido con la herramienta y alguna bici puesta cabeza abajo. Le digo que me arregle los radios y el eje que vuelve a tener juego. Estaba claro que me iba a volver a pasar porque no pude cambiarlo la otra vez pues no valía el repuesto. Se va a comprar las piezas que necesita. Cuando saca el eje lo comparo con el que ha comprado y para mí que es corto. Va a volver a pasar lo mismo. Él dice que no. En cuanto lo pone se ve claro que no vale. Revuelve en su caja de herramientas y saca uno. Este creo que sí es bueno. A ver si esta es la definitiva que me van a conocer todos los mecánicos de Malawi.

¡He conseguido jamón! Como hacía una semana que había caducado lo habían rebajado de siete euros a uno. ¡Ahora sí que voy a pasar el día de navidad a lo grande!

Necesito el jamón que he perdido unos cuantos kilos

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