¿Será el karma? Tanzania en bicicleta.

cruzando África en bicicleta.

Enero 2020

Después de todo el día estornudando, cayéndoseme la moquita todo el rato, con irritación de la nariz, picor de garganta etc… decido que necesito un hotel. En el pueblo de Ifunda hay uno y barato. No llevo más de 35 km pero ya vale que me encuentro fatal. Al día siguiente entre que amanece lloviendo y que no me he recuperado del todo, me tomo un día de descanso. Los platos tienen un poco de juego. No es mucho pero antes de que vaya a más lo que hago es meterle una chapa entre el eje y la biela para que ajuste mejor. Aunque lo aprieto bastante fuerte, los platos no entran del todo. Lo bueno es que no me rozan en la horquilla pero conforme se vaya amoldando la chapa que le he metido tendré que ir apretándolo. En cada parada que hago le doy un repaso. Al final entra del todo y vuelve a rozar.

En una parada en una gasolinera en la que me aprovisiono de cosas de morro o sea chocolate, galletas y esas cosas, me doy cuenta que he pinchado. Si no contamos el mini pinchazo del otro día, hace semanas que no me ocurría. Desmonto la rueda y veo un parche antiguo que está hinchado y a nada que lo toco se empieza a salir el aire. Esto me ha ocurrido a menudo. Parches que he puesto me fallan y es un fastidio arreglarlo porque a veces no se pueden despegar y acaban unos parches encima de otros. Me sabe fatal. Lo arreglo y monto. Me voy al baño a lavarme las manos y cuando salgo la rueda está floja. Pues resulta que ese no era el pinchazo aunque estaba a punto porque en cuanto lo he tocado se ha salido el aire. Vuelta a reparar. Hay un cubo de fregar lleno de agua que parece limpia y allí reviso la cámara. Enseguida encuentro el pinchazo que es gordo. Más que pinchazo parece un pellizco. Creo que ha sido al pasar por encima de una piedra que ya he notado algo raro. La monto otra vez y la hincho pero no coge presión. Enseguida se desinfla otra vez. Vuelta a desmontar. Resulta que le he cogido un buen pellizco al poner la cubierta. Le pongo un parche y monto. Pues no coge presión. Misma operación. El parche que le he puesto no ha pegado bien. Es lo que os he dicho. No sé si tienen la culpa los parches, el pegamento o que. Hay un chaval sentado en un murete y me trae un cubo con agua limpia para no tener que estar entrando al baño a revisarla. Le pongo otro parche de mejor calidad. Antes de meterla la hincho y parece que está bien. Pues no. Cuando estoy hinchando la rueda llega un punto que ya no me coge más presión. Desmonto por quinta vez ya un poco desesperado. Esta vez le pongo un trozo de cámara vieja a ver. Pruebo y tampoco. Ya me he hartado. Pongo la rueda y le doy la vuelta a la bici que estaba boca abajo para poder sacar una cámara de repuesto. Ahora sí que sí. A la sexta va la vencida. No se la quería poner antes porque es de válvula estrecha y la bomba que llevo no vale y la hincha muy mal. No consigo que coja casi presión. Lo justo para llevarme y teniendo cuidado en los baches de no echar mucho peso. Ha sido agotador. He acabado desquiciado. En la gasolinera han debido pensar que vaya tonto que no sabe arreglar un pinchazo.

El paisaje ha cambiado y ha dado paso a unas grandes praderas que parecen un gran jardín con la hierba recién cortada. Eso se deberá a las vacas que pululan por allí. A los lados de las praderas se alzan pequeñas montañas con grandes piedras alzándose del suelo entre la espesa vegetación. A lo lejos unas montañas iluminadas por los escasos rayos del sol que dejan pasar las nubes, que presagian tormenta. Un paisaje idílico que invita a la meditación. Voy buscando sitio para acampar. Apoyo la bici en un pilón y me voy andando a un grupo de árboles. Encuentro un sitio más o menos escondido y allí que me quedo.
El pedaleo de hoy aunque lo he disfrutado ha sido horroroso. El eje me hace ruidos muy ominosos. Tengo que escuchar el roce de los platos en cada pedalada aumentando mi miedo de que me pueda partir la horquilla en cualquier momento. Los cambios a veces saltan y en una ocasión se me han quedado trabados. He tenido que estar pendiente de apretar los platos en cada parada. Y así todo el día. Tengo que hacer algo con esos platos. Creo que podré quitar el plato pequeño. ´Hay un tornillo en el que no me entra la llave pero a golpes lo consigo. Ahora tendré que subir las cuestas con el plato mediano… o andando. Al quitar los platos se ve el desgaste de la horquilla que es brutal. Y el plato pequeño parece una estrella ninja de lo afilados que se han quedado algunos dientes. A uno le faltaba poco para desaparecer. Le meto otra chapa entre el eje y la biela porque estaba volviendo a coger juego. La tuerca del eje está un poco tocada y como tengo otra nueva se la cambio. Al estar apretando… ¡DESASTRE! El eje se ha pasado de rosca. Pufff, esto sí que no tiene apaño aquí donde estoy. El siguiente sitio grande para poder comprar piezas está a 300 kilómetros. Pero vamos que no puedo dar ni una pedalada. Pruebo con la tuerca vieja a ver si me coge. ¡Sí! Entra. Como había visto viruta en el eje pensaba que era de allí pero ha resultado que era la tuerca la que se había pasado de rosca. Ahora me da miedo apretar mucho. De todas maneras mañana tendré que apretarlo de vez en cuando hasta que se asiente la chapa.

Ya que estoy en la labor me pongo a arreglar el pinchazo a ver si lo consigo esta vez. Para ello uso el pegamento de dos componentes. Corto un buen trozo de cámara vieja para usarlo de parche. Unto el pegamento por el centro y por la parte más exterior le echo loctite. Después de darle tiempo a que se seque, momento que empleo para cenar mis acostumbrados noodels esta vez con dos huevos duros, la hincho y la dejo a ver si pierde. La cubierta está muy desgastada y para evitar pinchazos le voy a poner la que llevo de repuesto. Total ya solo me quedan 500 kilómetros para llegar al final de mi aventura en África y no me la voy a llevar en el avión a Sudamérica. Qué raro que no consigo que quede bien. ¡Si es que es más grande que la rueda! ¡Sera posible! Miro las medidas y pone 26 que es la de mi rueda. La comparo con la que he quitado y efectivamente es más grande. No me lo puedo creer. Y desde Botswana que la llevo. A ver si puedo conseguir pronto repuesto porque para llegar a Morongoro, que es la ciudad que os he comentado antes, hay que pasar por un parque nacional lleno de animales salvajes y con la suerte que tengo últimamente, seguro que me deja allí tirado. Tantas cosas debe ser que he hecho algo malo y el Karma me está castigando. Se pone a llover y dejo todo desmontado, me meto a la tienda y mañana más.

En un pueblo me dicen que igual en Ilula, que está a treinta kilómetros de aquí puedo comprar otra cubierta. Al llegar a Ilula me cojo un hotel. Es el más caro que he cogido hasta ahora pero si quiero buscar repuestos no me queda otra. LA recepcionista del hotel me dice que no hay ninguna tienda de repuestos allí pero no le creo y me voy andando a buscar una. En una ferretería veo una cubierta colgada de un clavo. Tomo nota y sigo buscando. Me encuentro a unos mecánicos de bicis y mediante el traductor del móvil les pregunto dónde puedo comprar cámaras y cubiertas. La comunicación en Tanzania es difícil pues casi nadie habla inglés, solo suajili. Me acompaña un hombre hasta una tienda. Allí tengo repuestos y compro unos platos. Le pido tuercas para el eje pero no tiene así que le compro el eje entero pues necesito una tuerca si o si antes de que se redondee. Cubiertas no tiene de mí medida Por lo que el hombre me acompaña hasta otra tienda. Le doy una propina porque ha dejado la bici que estaba arreglando por acompañarme y no me ha pedido nada a cambio.
Ya en el hotel monto todo. Los rodamientos que puse hace dos días están destrozados. Los nuevos platos tienen el agujero muy pequeño y no me entra la llave así que cojo la bici y me voy donde los mecánicos. El hombre que me ha acompañado antes se va corriendo a por una llave para apretármelos. También me hincha las ruedas que como son de válvula fina con mi bomba se hace fatal y no se hinchan casi. Le voy a pagar pero no me quiere cobrar nada. Aprovecho que he ido hasta allí para comprar una bomba para válvula fina. Bueno pues ya tengo todo solucionado por fin.

Cuando me levanto tengo la rueda trasera en el suelo. ¡No me lo puedo creer! La he pellizcado al meterla y es que la cubierta va tan justa que es fácil que pase eso. De hecho las tengo que desmontar con el destornillador de la navaja porque los desmontables de plástico no tienen fuerza suficiente para quitarla. Le pongo la que me ha estado dando tantos problemas pues la arreglé ayer y la pruebo en un cubo de agua y no fuga aire.
Los veinte primeros kilómetros de hoy son para disfrutarlos. Unos 700 metros de desnivel de bajada. La carretera discurre serpenteando entre las verdes montañas siguiendo el curso de un rio. El asfalto ha empeorado de repente y ya no hay arcén. Un autobús se ha puesto a adelantar a un camión cuando pasaba yo. Casi me tengo que tirar a la cuneta. Le he dicho de todo. Los camiones ascienden renqueantes por la elevada pendiente. Y descienden muy despacio haciendo chirriar sus frenos. De hecho adelanto alguno en la bajada. Me dejo llevar sin casi darle a los pedales, disfrutando del momento.

El paisaje vuelva a cambiar. Ahora aparecen montañas a lo lejos. Grandes árboles se alzan cual centinelas a ambos lados de la carretera. Si no me equivoco son baobabs. Espectaculares. Me encantan estos árboles. El tronco tiene un diámetro enorme. Hay auténticos titanes. También han cambiado las edificaciones. Ahora las casas están hechas de barro en vez de ladrillo. Ya he entrado en zona de masáis. Con su típico atuendo y su bastón son muy fáciles de reconocer. Las aldeas están más separadas y son más pequeñas. Casi no hay sitios para comprar bebida, que con el calor que hace necesito algo fresco.
Busco un baobab para descansar un poco alejado de la carretera. Aunque es pronto decido quedarme a dormir a la sombra de uno. Total prisa no tengo y tarde no es. Al montar las varillas de la tienda me doy cuenta que un tubo que las une se ha metido para adentro. Haciendo un gancho con un alambre lo consigo sacar. Tengo que cortar el alambre porque no lo puedo sacar así que se queda un trozo dentro del tubo. Al poner las varillas, ¡sorpresa! Se parte una. Justo la que le he sacado el tubo pero por el otro lado. Le vuelvo a hacer el invento de meterle un tubo exterior como hice la última vez con la otra varilla que se me partió. Para ello tengo que sacar la cuerda que une las varillas para poder meterlo. Cuando meto la cuerda no me pasa. ¿Qué ocurre? Pues que el alambre que se ha quedado dentro de la varilla no me deja pasarla. ¿Sera el Karma? Al final ayudado por un radio que tengo de repuesto, y con muchos sudores y juramentos consigo pasarla. La tienda cada vez tiene una forma más rara. Menos mal que estoy al lado del baobab para relajarme.

Me podéis seguir en Youtube en el canal conlacasaacuestas

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