Prohibido el paso a los extraños. Cicloturismo en Colombia.

Sudamérica en bicicleta,

Febrero 2020.

Hoy tengo el día duro, me toca subir unos 1300 metros de desnivel. Pronto me doy cuenta que eso va a ser imposible. Además tengo que atravesar un parque nacional en el que está prohibido acampar y tiene unos 35 kilómetros de largo. Primero subo ochocientos metros hasta la entrada del parque, luego hay quinientos metros de bajada y por ultimo otros quinientos de subida. En cuanto me pongo a pedalear me falta el aire y noto las piernas como si se hincharan y me duelen bastante. Ayer no hice más que subir y ahora mis piernas se están quejando y si a eso le sumamos la altitud pues mal lo llevo. Pronto me bajo de la bici a empujar. Voy alternando el empujar con algún rato pedaleando cuando la pendiente baja un poco. Conforme voy ganando altitud más me cuesta pedalear hasta que al final lo único que hago es empujar la bici. Aun empujar la bici me cuesta. Tengo que hacer frecuentes paradas. Cada vez descanso más y avanzo menos. Llega un momento que no ando ni 50 metros antes de parar. Voy muy despacio y el desnivel parece no disminuir. Por lo menos voy disfrutando del paisaje que es muy bonito. Poco a poco se van viendo menos árboles y más vegetación propia del páramo. Cuando me quedan doscientos metros de desnivel para llegar arriba a la entrada del parque nacional de Sumapaz veo un sitio perfecto para acampar. Escondido y al lado de un río para poder lavarme. Me hubiera gustado llegar más alto pero luego no sé si podre plantar la tienda así que por si acaso aquí me quedo. En cuanto se va el sol la temperatura cae en picado. Por la noche llego a los cuatro bajo cero dentro de la tienda. Me despierto a mitad de la noche con un poco de frío, me pongo el forro polar y apañado.

Me quedan doscientos metros de desnivel hasta la entrada del parque nacional de Sumapaz. Una vez dentro del parque no se puede acampar así que tengo que cruzarlo entero y puede ser duro porque luego viene una bajada fuerte y a continuación otro puerto de quinientos metros de desnivel. La subida hasta el parque la hago empujando la bici para ahorrar fuerzas y porque tampoco puedo pedalear mucho rato antes de que se me carguen las piernas por falta de oxígeno. Me cruzo con bastantes ciclistas, la mayoría ya están de vuelta. A la entrada del parque hay dos lagunas que, por lo que me explica un ciclista, abastecen de agua a una parte de Bogotá. Es un sitio precioso. Con el contraste del azul de las lagunas y el amarillo del musgo que cubre el suelo del páramo. No me entretengo mucho que aún me quedan 40 kilómetros para llegar a san Juan de Sumapaz. A partir de aquí se acaba el asfalto. El camino está en buenas condiciones lo que hace que disfrute de la primera bajada en condiciones que tengo desde que empecé. Luego ya toca subir. Intento pedalear pero las piernas no me responden. Al rato se suaviza la pendiente y pruebo a ver qué tal. Me sorprendo el que subo sin problemas. Al cabo de unos cinco kilómetros me vienen  dos hombres, uno con un uniforme de vigilante y me dicen que está prohibido el paso a los extraños.
-¿Cómo que está prohibido el paso a los extraños? No lo entiendo- les replico
-No puedes pasar. Date la vuelta a Usme.
-Yo no vuelvo a Usme que me ha costado mucho llegar aquí. Y que pasa con todas las motos, coches y camiones que están pasando. ¿Qué conocéis a todos o qué?
Estoy que echo humo. Es para flipar. Le digo que si quiere que me dé la vuelta, duermo en una cancha de baloncesto que hay allí.
-No puedes- me contesta.
-Pues a Usme no me da tiempo a llegar antes de que se haga de noche y no se puede dormir en el parque.
Es que me tratan de ladrón. Me dicen que podría ser que estuviera inspeccionando las casas para luego robarlas. Yo es que alucino
-Vosotros os creéis que si viniera a robar iría con una bici cargada con treinta kilos. Pero estáis tontos- les increpo bastante cabreado.
Ha habido unos robos hace poco pero vamos que se ve a la legua que soy un turista y les digo que les puedo demostrar que acabo de llegar a Colombia después de cinco meses por África.
-¿Eres policía?
-No
-Pues entonces llamar a la policía y si ellos me dicen que no puedo pasar me daré la vuelta. 
-Luego hablaré con San Juan para Decirles de ti- dice el vigilante
-Llámales ahora y pásamelos que hablo yo con ellos
-No
¿Por qué no?
Lo único que hace es volver la cabeza. Menudo personaje más inútil y desagradable.
Entonces ya me dicen que haga lo que quiera. En esto que sale una mujer de una casa y me dice que no está prohibido pasar. Vamos que me da totalmente la razón. Pero lo otros me dicen que n me van a dejar pasar de San Juan, cosa que no entiendo porque después ya vienen pueblos grandes. Al final me dicen que puedo ir por Pasca que hay un cruce dos kilómetros más adelante que me lleva allí. Como no vaya a ser que luego tenga problemas en San Juan decido ir por Pasca total lo mismo me da un sitio que otro. Los inútiles eso me han dejado mal sabor de boca, todo el rato con lo de que iba a robar. Ahora que yo también los he puesto verdes. La mujer por lo menos era maja. La idea era dormir en San Juan fuera del parque porque los de alforjas Bogotá me dijeron que habían hecho esta ruta y que durmieron allí en una cancha y total que al final tengo que acampar en el parque nacional. Me escondo bien porque solo falta que me multen. Las vistas, rodeado de picos de cuatro mil metros, espectaculares. Por lo menos eso tiene de bueno.

Por lo menos esta noche no ha hecho tanto frío. Me queda poco de subir aunque las pendientes son brutales. Me cuesta arrastrar la bici. Llego al punto más alto del recorrido. 8350 metros. A partir de aquí tengo 3000 metros de desnivel de bajada. Lo malo es que es camino bastante malo y tengo que ir despacio. Me estoy dejando los frenos y las manos me acaban doliendo de apretar las manetas. Conforme voy bajando me voy encontrando más fuerte y ya puedo subir las pocas cuestas que me van apareciendo. El paisaje va cambiando y van apareciendo los árboles y los prados verdes con las vacas pastando. Me paro en un bar a por agua y un poco de comida. Hay dos hombres muy majos y les cuento lo que me ha pasado. Están flipando. Pensaba tirar bastante pero al final me paro en Pasca y me pillo un hotel. Mañana aun me queda una buena bajada.

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